Lea: 2 Samuel 11:1-5 & Tito 2:11-14 - Él era un hombre honorable, de mucha sabiduría y madurez. Había tenido mucho éxito en su vida profesional (subió de la posición más baja, hasta la más alta que era posible en su tiempo). Un músico virtuoso, y alguien a quien se le conocía por tener una muy buena relación con Dios. Sin embargo, una noche, en un momento de debilidad, dejó claro al mundo (y a todas las generaciones), que nadie está exento de caer ante la tentación de la LUJURIA. Por si acaso todavía no saben de quién les hablo – me estoy refiriendo, nada más y nada menos, que del Rey David. --
Reflexiones breves por el Pastor Héctor A. Burgos